En mi granja de Nebraska, los sensores digitales de humedad del suelo se han convertido en parte integrante de nuestro sistema de gestión de nutrientes. Antes dependíamos del calendario para fertilizar, pero ahora basamos las decisiones en el estado real del suelo. Esto no sólo reduce los costes de los fertilizantes, sino que también mejora la eficiencia.
Después de la lluvia o el riego -cuando el suelo está saturado- los fertilizantes aplicados se disuelven y llegan a la zona radicular con mayor eficacia. Durante los periodos secos, se evita su aplicación para evitar desperdicios. Según la Universidad Penn State, este enfoque puede reducir el exceso de fertilización y minimizar la contaminación medioambiental (Penn State, 2023).
El control digital no sólo proporciona precisión, sino también la confianza de que cada dólar invertido está dando resultados.